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Eruca Sativa, crítica de su disco Seremos primavera (2019)

A Eruca Sativa les ha cambiado la vida. Tal es así que ahora simplemente se llaman Eruca. Se puede leer que los atenuantes claros para este viraje sonoro radical son la maternidad de Brenda Martín (bajo, voz) y Lula Bertoldi (voz, guitarra) y la valorización del movimiento feminista. Pero no sería justo no apuntar a que el cambio existe también porque Eruca es una banda que tiene con qué respaldarlo. Poseen musicalidad suficiente como para entrar en un túnel desconocido y oscuro y salir sin achaques, con un triunfo consumado como es “Seremos Primavera”.

La escena argentina del rock (palabra cada vez más complicada de usar en una reseña de esta banda) es una élite particular, donde hay una pasmosa versatilidad de sonidos y propuestas y sólo algunos pocos realmente llegan a los deseados estratos de gloria. Más allá de convergencias personales que llevan a “Seremos Primavera” a sonar así, Eruca llegaron a ese podio nacional hace un tiempo y por eso es que ahora pueden hacer un disco en el que prácticamente prescinden del certero golpe funk rock que les dio fama, excepto en el tema “Sorojchi”, un ejercicio inocente que podría calificarse como lo menos trascendental de la placa hasta que aparece la genial frase en su letra “Yo no tuve suerte. Sólo merecí llegar”. La banda ha bajado el nivel de decibelios pero no de profundidad, lo cual es una buena noticia para quienes no conectan con los momentos más estridentes de la personal voz de Bertoldi. Las letras son directas, adorables o emocionantes según el momento. La presencia de la influencia folklórica argentina está más presente y mejor ejecutada que nunca: “Creo” es una maravilla que dibuja paisajes argentinos imponentes, vistiendo el latido autóctono con preciosos microbeats de raíz. Casi como una banda tributo a Radiohead formada por gauchos. “Omara”, la contemplativa y luego pasional apertura del disco es pura emoción y sorpresa. Cinematográfica, intensa y con un piano dueño del juego. En “Tanto” hacen un manifiesto y mea culpa generacional, dando un mensaje –otra vez– mega directo a la generación que llega, abogando por un recambio positivo y consciente. “Seis” es una carta de amor a lo que vendrá con una cuidada y efectiva melodía que más de un cineasta quisiera tener para su escena culminante. El mayor hallazgo es “Caparazón”, una nana electro que recuerda a la gran María Elena Walsh, con un bajo que podría ser de Les Claypool y una performance vocal sentimental y sincera.

Como cualquier volantazo artístico, este trabajo puede gustar o no, pero por su calidad y enfoque no hay mucho malo que decir de este nuevo álbum del trío argentino, simplemente festejarlo y desear que sigan siendo así, brillando en su plena búsqueda por ser quienes quieren ser.



Fuente: MondoSonoro

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About Sandra

Apasionada de la música y licencia en solfeo en la universidad de Madrid. Actualmente escribo en el blog de Música Ahora y trabajo en la oficina de turismo de Madrid

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