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“Hemos aprendido a entender el hard rock de una manera poco ortodoxa”

Probablemente sean los diversos sonidos surgidos y/o desarrollados durante la década de los años setenta los que mayor rastro sigan dejando todavía en la música hecha en nuestros días. Son esos mismos, en su faceta más contundente, los que han sido, y son, parte fundamental del armazón estilístico de la banda Mocker’s. Siendo el blues, la psicodelia o sobre todo el hard-rock partes esenciales de este proyecto, no poseen sin embargo la exclusividad en cuanto a influencias se refiere, ya que este trío vizcaíno no rehúsa a empaparse de toda la experiencia musical aportada por referencias contemporáneas a su propia edad.

Con su recién editado disco, “Oreka Ahula”, escenifican el paso adelante emprendido en la elaboración de dicho concepto, recreando estructuras más elaboradas y confeccionando todo un ideario argumental de poso reflexivo y metafísico. Estamos ante un trabajo de esos que inducen a detenerse ante él y disfrutar de las diferentes capas y lecturas que proporciona. De todo ese muy meritorio logro, y de algunas cosas más, hablamos con sus propios autores…

El sonido de este nuevo disco, manteniendo vuestra energía habitual, es menos inmediato y apuesta por texturas más complejas y más detallistas, ¿lo entendéis como un signo de evolución de la banda?
Para este disco queríamos desde el principio hacer algo más complejo y progresivo, que obligase a tener que dar varias vueltas a las canciones para poder asimilar todas las estructuras y descubrir todos los matices que esconden. En cierta manera ha sido un ejercicio para huir de la filosofía de lo inmediato en la que estamos enfrascados como sociedad, tanto dentro como fuera de la música. Se trata de un intento de reflexión consciente y pausado. Todo ello forma parte de una evolución -tanto musical como personal- en la que siempre buscamos poder seguir enriqueciendo nuestra propuesta para sentirnos felices con lo que hacemos.

Abrís el álbum con un tema homónimo acústico, delicado, embriagador, que rompe con el esquema sonoro que domina en el resto de las composiciones, ¿se trata de una carta de presentación con la que dejar clara vuestra amplitud de miras?
En efecto. Cuando teníamos todas las canciones grabadas, por el carácter del disco, vimos la necesidad de abrirlo con un pasaje instrumental psicodélico que preparase el terreno para lo que viene después, como una especie de prólogo. Lo compusimos allí mismo, y como curiosidad, está grabado en directo a una toma en el jardín del estudio con sonido ambiente, de ahí que se aprecian los ruidos de la naturaleza de fondo.

En vuestra música es fácil ver todo el poso setentero del blues, del hard rock, la psicodelia… pero igualmente se nota la intención de sonar frescos y actuales, nada de ser revivalistas ni especialmente añejos, ¿es algo que desde siempre habéis tenido claro?
Para bien o para mal, uno es hijo del contexto histórico en el que nace y vive. Nosotros nacimos en los 90 y nuestra adolescencia ha sido a caballo entre las décadas de los 2000 y 2010, por lo que todos esos sonidos acaban filtrándose en la música que hacemos de una manera u otra. Cuando eramos más jóvenes, con el primer disco, estábamos obsesionados con los setenta, y pasamos una fase de emular a nuestros ídolos, buscando nuestro lugar en el mundo. Una vez superado ese periodo de encontrarnos a nosotros mismos hemos aprendido a entender el hard rock de una manera poco ortodoxa, que pueda nutrirse de elementos contemporáneos, y que manteniendo la esencia, sea capaz de ser fiel y a la vez representar nuestra época, que es en la que vivimos y luchamos todos los días. Desechar los últimos 30 años de música sería un error.

Y el, llamémosle, rock euskaldun, ¿qué papel tiene en vuestro sonido? Lo digo porque una canción como “Chrono” parece estar influenciada por elllo..
Habría que matizar lo que se entiende por rock euskaldun, pero en líneas generales, no tenemos una influencia marcada más allá de lo cultural, lo cual es también muy importante, ya que entendemos la música como algo mucho más amplio que simples notas o melodías. Es cierto que esa canción, por su agresividad, esencia hardcore y estribillo melódico, puede recordar a alguna banda del Bidasoa, pero las influencias musicales son esencialmente de fuera de nuestras fronteras.

En este disco os habéis pasado al euskera, ¿era un deseo que siempre habías tenido y que habíais estado aplazando o ha sido una decisión más repentina?
Al haber practicado música de origen setentero, lo más lógico para nosotros era hacerla en inglés, ya que nuestras influencias cantan también en ese idioma. A pesar de ello, siempre te sientes extraño al expresarte en una lengua de la que no eres nativo, por eso, para este disco, aprovechando la amplitud sonora, decidimos intentarlo. Por miedo al cambio drástico llevamos la mitad de las canciones escritas en inglés y la otra mitad en euskera, pero una vez en el estudio, Curro nos animó a hacerlo todo en nuestra lengua. Fue la señal definitiva para lanzarnos, y la verdad es que estamos encantados.

¿El hecho escribir en vuestra lengua materna creéis que ha supuesto alguna diferencia a la hora de contar las cosas y/o de abarcar ciertos temas?
Totalmente. Otra de las razones para hacerlo en euskera ha sido precisamente que al ser un disco conceptual, las letras nos exigían un peso y una profundidad inalcanzables para nosotros en una lengua no nativa. Hemos empleado bastante esfuerzo en crear el concepto del disco, así como el mensaje y significado de los textos, y el escribir en un idioma que dominamos nos ha permitido acercarnos a lo que buscábamos.

“Hemos intentado reflexionar sobre la búsqueda existencial y el sentido de la vida en este mundo tan acelerado y caótico”

Los títulos de prácticamente la totalidad de las canciones son términos que hacen referencia a lo mitológico, astrológico, etc… ¿Es una decisión tomada a posteriori de tener ya las canciones o fue una idea que manejabáis desde el principio?
Como te decíamos, el disco es conceptual en el mensaje y en el desarrollo de los textos. A grosso modo hemos intentado reflexionar sobre la búsqueda existencial y el sentido de la vida en este mundo tan acelerado y caótico. Como metáfora de la vida elegimos el espacio exterior, y de ahí los nombres con referencias a deidades, constelaciones… cada uno con un sentido más o menos evidente dentro de la canción.

Las portadas de vuestros discos tienen en su concepto mucho en común, ¿es algo que también cuidáis, intentar tener un sello identificativo en ese aspecto gráfico?
Dentro de las posibilidades económicas con las que hemos contado en cada momento, hemos intentado cuidar al máximo posible el diseño y la edición general de los discos, para que el precio que paga la gente por ellos esté justificado. Más allá de eso, no tenemos una linea estilística definida, pero es verdad que parece que la música ha llevado a los diseños a tener un denominador común, con ilustraciones bastante psicodélicas.

Hasta la fecha siempre habíais grabado en estudios ubicados en Euskadi, y ahora habéis bajado al sur, a los Trafalgar Estudios de El Palmar, Cádiz, para trabajar con Curro Ureba, ¿se trataba de dirigiros a ese destino concretamente o había algo en esta decisión de salir de vuestro entorno y oxigenar algo la mirada a vuestra música?
La decisión tiene un poco de ambas cosas. Por una parte creíamos que era conveniente salir de Euskadi para experimentar y crecer como banda. El dormir en el mismo sitio que grabas hace que estés con los cinco sentidos puestos en el proceso, sin distracciones de ningún tipo. Puede resultar agotador, pero es totalmente gratificante, y más acompañado de tus amigos.
Por otra parte, en este último año nos hemos hecho fans de una serie de bandas andaluzas nacidas a lo largo de la última década como Atavismo, Híbrido o Bourbon, de las que sobre todo hemos aprendido esa idea de entender el hard rock como algo abierto y en movimiento, siempre revisable desde la perspectiva actual. Vimos que todos esos grupos grababan con Curro Ureba en Trafalgar Estudios y no dudamos en lanzarnos a la carretera para ponernos en sus manos.
Visto con perspectiva, ha sido una experiencia que nos ha enriquecido tanto en lo personal como en lo musical, y creemos que ha sido clave para que al menos nosotros, nos hayamos quedado satisfechos con el resultado.

Para ese sonido más complejo alcanzado en el disco, ¿ha habido un trabajo más meticuloso en el estudio que en otras ocasiones?
Fue el propio carácter de las canciones el que nos llevó a darlas otro tratamiento en el estudio, menos inmediato y más cuidado, como si fuese un cuadro a capas. En ese sentido pudimos dedicar más tiempo que en otras ocasiones, tanto a la grabación como a la mezcla, probando diferentes sonidos, afinaciones para los instrumentos, etc. Gran parte de culpa del sonido la tiene, por supuesto, Curro, que cuenta con un amplio background tanto en el rock psicodélico como en el jazz, lo que hace que las canciones alcancen otra dimensión.

Además sacáis el disco con Spinda Records, un sello con un catálogo donde aparecen algunos grupos a los que habéis hecho mención y en el que creo encajáis muy bien, ¿fue una de los motivos que os llevó a firmar con ellos? ¿resulta importante estar en un sello que se ve entiende vuestro estilo de música?
Nosotros nunca hubiéramos imaginado que nadie pudiera fijarse en lo que hacemos. Todas esas bandas del sur de las que hablábamos son de la familia de Spinda, y muchas más con las que hemos alucinado a posteriori, las cuales recomendamos encarecidamente. Como dices, encajamos muy bien en el sonido del sello, así como en su filosofía “Do it Yourself”, por lo que el entendimiento fue rápido y natural. El trabajo que hacen por empujar el underground es de alabar, y para nosotros es muy importante unir fuerzas con personas que hablan el mismo idioma.

Si no me equivoco, comenzasteis con la banda siendo menores de edad… Siendo tan jóvenes, ¿estáis viviendo este camino como un aprendizaje y una experiencia especialmente intensa?
Somos amigos del colegio, y empezamos el grupo con 16 años, aún en el instituto y sin carnet de conducir. 10 años después aquí seguimos, y eso quiere decir que la historia de la banda está estrechamente ligada a la nuestra como personas. Hemos pasado juntos la adolescencia y la juventud, y por lo tanto experiencias extramusicales que se viven muy intensamente en esas etapas de la vida, como amores, vaivenes emocionales, viajes, la universidad o el hacerse adulto. Por eso, para nosotros Mocker’s, más que una banda de rock, que también, es el vínculo vital entre tres amigos de verdad. Todo eso, como dices, ha hecho la experiencia de tener una banda mucho más intensa.

¿Y en alguna ocasión tenéis la sensación de que esa juventud os ha empujado a hacer cosas de las que ahora os arrepentís o cuanto menos que os gustaría haberlas hecho de otra manera?
En general, somos un grupo que, dentro de sus capacidades, siempre hemos meditado juntos cada paso que ha dado, por lo que no cambiaríamos demasiadas cosas. A veces aciertas, otras no tanto, pero de todo se aprende. Y sobre todo, acertamos o fallamos en grupo, y eso hace siempre el camino más ameno.



Fuente: MondoSonoro

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About Sandra

Apasionada de la música y licencia en solfeo en la universidad de Madrid. Actualmente escribo en el blog de Música Ahora y trabajo en la oficina de turismo de Madrid

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