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Jimena Montoya, la flautista feliz

Jimena Montoya Balsa, flautista murciana, cumplió ayer 14 años siendo una niña absolutamente feliz gracias a la música. Ella nació con un don absoluto para percibir el mundo en notas musicales, para crecerse ante el público y darlo todo en el escenario por un aplauso. «Es lo que más feliz le hace en el mundo», descubre Mercedes Balsa, su madre. Los niños con trastorno del espectro autista, como Jimena, no perciben el mundo igual que los demás, y lo que es obvio para cualquiera para ellos no lo es, «sobre todo el lenguaje», matiza Mercedes. La relación de Jimena con la música incluso es anterior a su relación con el lenguaje funcional. «Le encantaban los vídeos musicales de Baby Einstein, escuchaba una y otra vez los clásicos: Bach, Mozart, Beethoven. Siendo muy pequeñita, nos pidió una vez que le cantáramos una canción de esos vídeos. Era una melodía de Mendelssohn, que como no tenía letra, decidimos solfeársela. Aquello fue un shock para ella. De pronto, descubrió que cada nombre de nota se correspondía con un sonido, que era siempre el mismo. Descubrió el solfeo. Aquello fue el inicio de una manera incesante de intentar reproducir aquellas melodías que le entusiasmaban».

Jimena Montoya, con su flauta travesera, el pasado miércoles en un parque, con su madre, Mercedes Balsa. / VICENTE VICÉNS / agm

La historia de Jimena, coincidiendo con el Día Mundial de la Música, que se celebra mañana, es una historia de crecimiento y, sobre todo, de ilusión por aprender. Ella [hoy actuará en el IES Sánchez Bautista de Llano de Brujas para los alumnos del profesor de música Iñaki de Verástegui, su maestro] empezó con el piano, si bien desde muy pronto su afición a buscar vídeos de niños tocando la flauta travesera le hizo cambiar de instrumento. «Se ponía vídeos de un profesor argentino que explicaba con paciencia las posiciones de cada nota, o las distintas formas de soplar», rememora Mercedes. «Era gracioso, porque en casa no teníamos flauta travesera. Su insistencia nos llevó a dejarle un día la flauta de una prima suya. La sorpresa llegó cuando sin ningún tipo de entrenamiento vimos cómo tocó ‘Titanic’ como si lo hubiera hecho toda la vida». A raíz de aquello, Mercedes y su marido, Paco Montoya, buscaron a un profesor de flauta travesera, y dieron con Iñaki de Verástegui. «Aquello -prosigue la madre- fue amor a primera vista. Jimena despertaba con su entusiasmo incansable a un ya entusiasta profesor que se enfrentaba por primera vez a un reto que le desafiaba mucho más allá de lo profesional. Y a eso no había tampoco quién le ganara. Consiguió inmediatamente establecer una comunicación con Jimena a través de la música, que sigue inalterable hasta el día de hoy». Además, tiene otro profesor de interpretación, Juan Antonio Hurtado.

Según Mercedes, Jimena sabe distinguir la nota musical en la que cierra la puerta del garaje, o suena el timbre de casa. «Todo sonido para ella es música. Fascinante, ¿verdad? Además, tiene una memoria prodigiosa. Si un tema musical le entusiasma, es capaz de retenerlo en su memoria con solo escucharlo un par de veces. Además, tiene madera de artista. Se crece ante el público. Su mayor frustración sería no hacerlo bien. Ella pone todo su empeño en hacerlo perfecto para conseguir el aplauso. Luego lo revivirá mil veces. Un autista no os puede engañar. Quizás sonríen poco porque no lo hacen por conveniencia social. Lo hacen cuando lo sienten de verdad».

Según sus profesores, «es incansable, no tiene miedo escénico, lo intenta todo, es la alumna perfecta»

Jimena actuó por primera vez con una banda el pasado mes de abril en la librería Libros Traperos, que dirige el poeta José Daniel Espejo, dando un concierto plagado de clásicos del jazz junto a la Tornado’s Band, un conjunto de músicos de calle liderado por el conocidísimo acordeonista búlgaro Metodi Kirilov y sus hijos Kirill y Jordan. «Fue fantástico, porque hay que tener en cuenta que tratar con Jimena no es fácil, no es una flautista normal, porque es autista, y ellos también han tenido una capacidad tremenda de adaptación en tres únicos ensayos que hicimos en la calle, y la gente salió llorando del concierto». El próximo 27 de junio, a las 21 horas, actuará en el Auditorio de La Alberca (Murcia) en un concierto de jazz con la banda de música de La Alberca.

Vicente Vicéns / AGM

«Los profesores flipan en colores», reconoce Mercedes. «Iñaki es que no para de proponer y de hacer cosas, las clases le dan la vida porque dice que Jimena es incansable, que no tiene miedo escénico, ella lo intenta todo y nunca dice que no, es para ellos la alumna perfecta. Y con Juan ocurre lo mismo, está absolutamente entusiasmado. Tuvimos esta semana el segundo ensayo del concierto del día 27 y le han propuesto, formalmente, que sea una integrante más de la banda, quieren todos que Jimena siga con ellos».

Una obsesión

Jimena no ha estudiado en el Conservatorio, pues la adaptación a una formación tan reglada en un centro sería complicado, admite Mercedes. «Ya lo intentó Iñaki hablando con profesores, pero no se adapta a sus características, y el título a ella tampoco le serviría de mucho. Ahora mismo ella está ilusionada de nuevo con el piano, vamos a buscarle un profesor particular, y conciertos y todo eso, todo lo que sale y nos proponen ella lo hará, porque es feliz en sus actuaciones. Toda su ilusión es el aplauso, y eso le hace muy feliz a ella y a nosotros también».

Para cualquier padre o madre de un niño autista, según Mercedes, «lo único que te obsesiona es su felicidad, y entonces en cuanto ves un rayito por ahí tiras. Viendo que ella es feliz, y que lo tiene tan claro, y que sus profesores han visto tan claro su talento, y esto no es amor de madre, sino que los demás también lo ven, por eso tenemos que apoyarla a muerte en todo esto».

De aquel primer concierto que ella dio en la librería Libros Traperos, llamado ‘Flautismo’, han surgido nuevas oportunidades para que Jimena Montoya siga exhibiendo en público sus capacidades y, sobre todo, su forma de experimentar la música, y su manera de transmitir su felicidad. Una felicidad que el público siente en cuanto ella hace sonar su flauta.

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Fuente: La verdad

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About Sandra

Apasionada de la música y licencia en solfeo en la universidad de Madrid. Actualmente escribo en el blog de Música Ahora y trabajo en la oficina de turismo de Madrid

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