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“Me siento cómodo alejándome de mí”

Santi Campos da un paso adelante con sorprendente firmeza. Lo hace junto a Herederos y a través del ambicioso proyecto “La Alegría” (Rock Indiana, 19), que publica en dos partes.

Sigue siendo curioso para mí entrevistar a Santi Campos. A veces pienso que he estado demasiado cerca de su música como para ser objetivo. Por ello no reseño sus discos, aunque siempre he pensado que una entrevista es diferente. Soy de los que vota porque de ella se encargue gente que conozca al músico, si puede ser, y que pueda llegar un poco más al fondo de sus intenciones. No sé si lo he conseguido, pero es lo que he intentado con las preguntas que le lanzo para hablar de un proyecto tremendamente ambicioso como los dos volúmenes de “La Alegría”. Gustará o no, pero Campos ha mostrado con sus últimos pasos su inquietud musical y las ganas de explorar terrenos desconocidos para él. Mostrando que, aunque se rodeen los cincuenta, el músico puede seguir buscándose.

“Lo que diferencia esta historia de las anteriores es que he querido hacer una especie de resumen de lo que ha sido mi vida y mi música hasta ahora”.

¿Qué te lleva a publicar un proyecto tan ambicioso ahora?
Creo que siempre he sido creativamente ambicioso. Lo que diferencia esta historia de las anteriores es que he querido hacer una especie de resumen de lo que ha sido mi vida y mi música hasta ahora, como una celebración del medio siglo que ya llevo en la tierra, algo que no deja de parecerme milagroso. Por otro lado también es un disco de cierre, de alguna manera este proyecto sería mi respuesta a la pregunta: ¿Qué disco te gustaría grabar si supieras que va a ser el último de tu vida?

Has querido dejar claro que esto no es un disco doble, sino dos discos complementarios. Explícame eso.
En principio, la idea de hacer dos discos separados surgió con la intención de no abusar del bolsillo de la gente que quisiera ser mecenas del proyecto, la idea inicial era que si te apetecía formar parte, no tuvieras que gastarte 30 euros de entrada. Después, como todas las ideas, esta tomó su propio camino y se fue haciendo grande. Durante la grabación sabíamos a qué capítulo iba a ir cada canción, y las arreglábamos pensando en eso. Ahora claramente los veo como dos discos, cada uno con su personalidad y su atmósfera.

A su vez los discos están divididos en dos partes cada uno, cuatro en total. ¿Cómo elegiste esas partes?
Por temática. Aunque no es un disco autobiográfico, o la mayoría del disco no lo es, sí que habla de etapas de la vida: la infancia y la adolescencia en el primero, las mudanzas y los viajes en el segundo, las relaciones de amor y amistad en el tercero y el paso del tiempo, la vejez, la enfermedad y la muerte en el último capítulo. Exposición, nudo y desenlace, como nos enseñaban en el colegio.

Además, cada parte tendrá su propio video y estará todo interconectado. ¿Es así?
En principio la idea era esa, pero por diversas circunstancias cada vez parece más difícil que se cumpla esa parte del plan. Está claro que cada capítulo tendrá un video como mínimo, algunos dos, pero no sé hasta qué punto conseguiremos contar una historia seriada, como era nuestra primera intención. Estamos trabajando sobre la marcha, intentando hacer algo suficientemente interesante y de calidad, pero con medios y tiempo limitados.

“Creo que este disco es más clásico que los anteriores, es una banda de rock tocando canciones casi en directo”. 

¿De cuál de esas partes te sientes más satisfecho?
Me siento muy orgulloso de las cuatro.

Aunque dices que esto no es una autobiografía, o al menos no completamente, ¿qué parte se acerca más a la realidad?
En general no es una autobiografía, en casi todas las canciones soy solo el narrador, utilizando a los personajes para describir distintas formas de moverse en la vida. Por supuesto que también hay canciones, como “Vino y diazepam” o “Ruido de fondo”, que son casi excesivamente autobiográficas. Luego hay una canción, la última del disco –la que se llama “La alegría”–, que describe a la persona que me gustaría llegar a ser, pero de la que todavía estoy muy lejos.

Sigues experimentando con sonidos a los que no nos tenías acostumbrado. Antes quizá eras más clásico, por decirlo de alguna manera, ¿qué te llevó a cambiar?
Habría que definir lo que es clásico, puesto que todo lo que suena en mis discos estaba ya inventado en 1998. Lo que sí que soy es menos cerrado, o por lo menos lo intento. Cuando tenía veinte años creía violentamente que no había nada mejor que Golpes Bajos, Parálisis Permanente y Violent Femmes, cuando tenía treinta pensaba que Big Star y The Posies habían inventado la rueda, y con cuarenta creía que Wilco contenía toda la música buena del mundo. Ahora intento no juzgar y prestar más atención.

¿Te sientes cómodo alejándote de lo clásico? ¿Se puede interpretar como una búsqueda de algo como artista?
De algún modo, continuando con lo que he dicho en la respuesta anterior, creo que este disco es más clásico que los anteriores, es una banda de rock tocando canciones casi en directo, lo que pasa es que no lo hacemos de manera unidireccional. Este disco bebe tanto de Carole King, Gainsbourg o Leonard Cohen como de Radio Futura, St. Vincent, Tinariwen o Talking Heads. Respondiendo a la pregunta, me siento cómodo alejándome de mí, de lo que ya he hecho en el pasado, o por lo menos aportando alguna pincelada que haga distinto cada disco, esta –e intentar hacer buenas canciones– es mi búsqueda.

Parece que te has consolidado con Herederos como banda ¿seguirás trabajando con ellos en el futuro?
Son grandes personas, son familia. Musicalmente son una combinación explosiva, y creo que ellos han hecho que este disco sea tan especial… ¿Qué si seguiré trabajando con ellos? No tengo ni idea, si ellos quieren, me salen más canciones y sigo teniendo fuerzas, seguramente sí.

¿Cómo fue el proceso de construcción del grupo? ¿Qué te llevó a decidirte por ellos?
Les conozco desde hace años, de hecho a Joel me lo presentaste tú hace más de diez (risas). La primera premisa fue personal, que fuéramos amigos, y la segunda que musicalmente fueran lo suficientemente versátiles y abiertos de mente.

Escribiste un libro de poesía hace unos años y quizá, a partir de él, tus textos de canciones se volvieron más poéticos. ¿Crees que es así?
Es posible. Recuerdo que al escribir aquel libro estaba obsesionado por conseguir que tuvieran fuerza, y me di cuenta que sin música todo era más difícil. A partir de eso traté de ser más concienzudo en el fondo y en la forma.

¿Quiénes son tus referentes poéticos?
Me temo que soy peor lector que antes, en ese sentido me he quedado un poco atrás. Siempre pienso en Gil de Biedma, en Fonollosa, en Ángel González… Tengo que leer más.

 



Fuente: MondoSonoro

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About Sandra

Apasionada de la música y licencia en solfeo en la universidad de Madrid. Actualmente escribo en el blog de Música Ahora y trabajo en la oficina de turismo de Madrid

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